Crianza/Salud infantil

El colecho, beneficios y riesgos

El colecho es un tema muy controvertido en el que ni siquiera los expertos llegan a un consenso que permita publicar unas recomendaciones aceptadas por todos. Mientras cada vez más son los padres y madres que optan por esta forma de dormir con sus hijos, aún es una opción que provoca incomprensiblemente el rechazo por parte de algunos sectores, lo cual llega a provocar que algunos padres “se avergüencen” de admitir que lo practican, o incluso de plantear dudas a su pediatra. ¿Qué beneficios tiene el cohecho? ¿Tiene algún riesgo?

Beneficioso para padres e hijos

El colecho es beneficioso para nuestros hijos, y para los padres. Es algo que los estudios científicos y la propia práctica demuestra. Las noches en los niños amamantados al pecho pueden resultar infernales para las madres si cada vez que tienen que alimentar a su hijo o hija deben levantarse de la cama, coger al bebé, darle el pecho, volver a dejarlo en la cuna y volver a acostarse. Resulta molesto para la madre y para el propio bebé. No es casualidad que el cohecho sea una opción más utilizada durante la lactancia materna que durante la lactancia artificial. El colecho por tanto ayuda a mantener la lactancia materna, que no nos olvidemos es un factor protector frente al Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL).

Pero no sólo se trata de comodidad a la hora de dar el pecho. El patrón del sueño de los niños es mucho mejor cuando duermen con sus padres, incluso el patrón del sueño de los padres mejora. La consecuencia de esto es que todos duermen mejor, descansan mejor y el día se afronta con muchas más fuerzas.

Los estudios indican que tiene sus riesgos

La evidencia científica sin embargo es la que provoca que no haya un acuerdo común entre las partes. Hay estudios bien elaborados que indican que el colecho tiene un mayor riesgo de SMSL en determinadas circunstancias, y basándose en estos estudios se han escrito unas recomendaciones aprobadas por las mayoría de sociedades pediátricas, entre ellas la Asociación Española de Pediatría.

  • La forma más segura de dormir para los lactantes menores de seis meses es en su cuna, boca arriba, cerca de la cama de sus padres. Existe evidencia científica de que esta práctica disminuye el riesgo de SMSL en más del 50%.
  • La lactancia materna tiene un efecto protector frente alSMSL y, por otro lado, elcolecho es una práctica beneficiosa para el mantenimiento de la lactancia materna, pero también se considera un factor que aumenta el riesgo deSMSL por lo que no debe ser recomendado en:
    • Lactantes menores de tres meses de edad.
    • Prematuridad y bajo peso al nacimiento.
    • Padres que consuman tabaco, alcohol, drogas o fármacos sedantes.
    • Situaciones de cansancio, especialmente de cansancio extremo, como el pos- tparto inmediato.
    • Colecho sobre superficies blandas, colchones de agua, sofá o sillones.
    • Compartir la cama con otros familiares, con otros niños o con múltiples personas.

Según estas recomendaciones durante los primeros tres meses de vida no se debería practicar el colecho por el riesgo que supone de SMSL, algo que resulta muy controvertido y que choca frontalmente con el hecho de que esos primeros meses son claves para que la lactancia materna tenga éxito.

El colecho en otros países

En las sociedades occidentales el colecho no está bien visto aún. A pesar de que históricamente ha sido una práctica usada globalmente, la industrialización ha hecho que en los países occidentales, al aumentar los recursos de las familias y disminuir el número de hijos, se abandonara para que cada uno durmiera en su cama. Sin embargo en sociedades orientales aún se sigue utilizando ampliamente, precisamente países en los que las tasas de SMSL son muy inferiores a las occidentales.

Estados Unidos es justamente uno de los países en los que peor visto está el colecho (cosleeping) y, casualidad o no, el que mayor tasa de SMSL presenta. La crítica al colecho en este país es tan alta que las familias no lo admiten aunque lo practiquen, según han revelado algunos estudios.

El colecho, ¿sí o no?

La decisión de dormir junto a su hijo debe ser tomada por parte de los padres del mismo, eso sí, siendo conscientes de los riesgos que conlleva y de cómo hacerlo de forma segura. Si conocedores de los beneficios y riesgos del mismo, y sobre todo de cómo minimizar los riesgos, lo padres deciden que quieren practicar el colecho, el papel del pediatra no puede ser otro que el de respetar la decisión.

Algunos padres en la consulta incluso te insinúan que los abuelos, amigos u otros familiares no lo ven bien, lo cual les provoca dudas respecto a qué hacer. Si el pediatra no debe ser un impedimento para la decisión de los padres, mucho menos deberían serlo personas ajenas al núcleo familiar, cuyas opiniones se basan en creencias cuyo fundamento puede ser simplemente que “el niño se va a malcriar”.

La pregunta que después muchos padres me hacen es “¿Hasta cuándo?“, como si la decisión de separar al hijo de los padres por las noches tuviera algún fundamento científico. La respuesta no puede ser otra que “Hasta que los mismos que tomásteis la decisión de dormir juntos penséis que ha llegado el momento de separaros”.

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